La historia de la Asociación de Mujeres Unidas de San Isidro (AMUSI), ubicada en el corregimiento de San Isidro, municipio de El Carmen de Bolívar (Colombia), fue uno de los casos emblemáticos visitados durante la Ruta de Aprendizaje “Aprendiendo de Colombia. Un referente para el empoderamiento y la innovación de las mujeres en el medio rural”, organizada en abril de 2025 con el respaldo del FIDA, la Agencia Presidencial de Cooperación Internacional de Colombia (APC-Colombia) y la Corporación Procasur.
Esta experiencia representa un ejemplo vivo de cómo las mujeres rurales, sobrevivientes del conflicto armado, han liderado un proceso de reconstrucción del tejido social, desarrollo económico y gestión ambiental en un territorio históricamente afectado por la violencia.
Inicios y consolidación
AMUSI nació en 2008 como una respuesta colectiva de mujeres desplazadas que retornaron al corregimiento de San Isidro. En un entorno adverso, se organizaron para cuidarse entre sí, generar ingresos y reconstruir el tejido social del territorio. Desde entonces, han desarrollado productos innovadores como Ñame Chips, accedido a formación y alianzas estratégicas, y liderado procesos de conservación ambiental con la creación de una reserva forestal comunitaria. Hoy, combinan emprendimiento, sostenibilidad y memoria como estrategia de paz y desarrollo local.
Ñame Chips: innovación y valor agregado desde lo local
Uno de los hitos productivos más destacados es la creación del snack “Ñame Chips”, elaborado a partir del ñame diamante, un cultivo tradicional de la región. Gracias al apoyo de USAID, CRÉAME y alianzas comerciales, lograron triplicar sus ingresos respecto a la venta del ñame fresco.

Hoy en día, AMUSI produce y comercializa este producto en ferias y puntos saludables en ciudades como Bogotá y Barranquilla. Además, cuentan con un fondo rotatorio que permite a las socias acceder a semillas e insumos, fortaleciendo su autonomía económica.
Conservación, memoria y liderazgo
Desde 2017, AMUSI ha impulsado acciones para conservar el medio ambiente y fortalecer la participación comunitaria. Entre sus logros se destaca la creación de la Reserva Forestal Salto Topacio, que protege el bosque seco tropical y garantiza el acceso a agua limpia en San Isidro.
La asociación también ha sido reconocida por promover procesos de formación en derechos humanos, políticas públicas y liderazgo local. En 2024, recibieron el Premio Tulipán de Oro por su papel como constructoras de paz y memoria en los Montes de María.
Con proyectos como los “semilleros de jóvenes” y el sueño de una Casa de la Memoria, AMUSI fortalece la relación entre generaciones y apuesta por un desarrollo territorial con sentido histórico y compromiso colectivo.
Lecciones aprendidas
Las mujeres rurales pueden transformar sus comunidades a través de la organización, la autonomía y el acceso a conocimiento y derechos.
La organización colectiva ha permitido a AMUSI acceder a recursos, gestionar proyectos y participar en decisiones políticas y sociales del territorio.
La transformación de productos locales como el ñame y su comercialización con valor agregado han dinamizado la economía local desde una perspectiva de arraigo.
La creación de una reserva forestal y las prácticas de conservación del bosque seco tropical demuestran que el medioambiente es una prioridad para AMUSI.
El reconocimiento de la historia del conflicto, la apuesta por el liderazgo diverso y la promoción de procesos educativos han sido claves en la reconstrucción social.





