Mujeres rurales de ASOMERITA y ASODEMURCA trabajando la tierra en Bolívar y Córdoba, ejemplos de acceso con enfoque de género.

Tipo

Caso de Estudio

Región

Latino América y el Caribe

País

Colombia

Fecha

Abril 2025

Tema

Género, Organización rural, Acceso a tierras

Socios

Gobierno de Colombia, FIDA

Asociación de Mujeres Empresarias de la Vereda Santa Rita (ASOMERITA) y Asociación para el Desarrollo de Mujeres Rurales Costa Azul (ASODEMURCA)

Concretando el acceso a la tierra para las mujeres rurales en Colombia

La historia de la Asociación de Mujeres Empresarias de la Vereda Santa Rita (ASOMERITA) y de la Asociación para el Desarrollo de Mujeres Rurales Costa Azul (ASODEMURCA) fue parte del recorrido de la Ruta de Aprendizaje “Aprendiendo de Colombia. Un referente para el empoderamiento y la innovación de las mujeres en el medio rural”, organizada en abril de 2025 con el apoyo del FIDA, la Agencia Presidencial de Cooperación Internacional de Colombia (APC-Colombia) y la Corporación Procasur.

 

Ambas experiencias reflejan distintas modalidades de acceso a la tierra lideradas por mujeres rurales en contextos marcados por el conflicto armado, la desigualdad y la lucha por el reconocimiento de sus derechos.

ASOMERITA: Tierra colectiva para innovar desde lo rural

ASOMERITA nace en 2020 en la vereda Santa Rita, en el municipio de El Carmen de Bolívar, gracias al impulso de mujeres campesinas, migrantes y retornadas que decidieron apostar por la flor de Jamaica como un cultivo innovador. Comenzaron produciendo en terrenos arrendados o prestados, enfrentando múltiples dificultades para acceder formalmente a la tierra.

 

En 2024, lograron acceder a un predio de 70 hectáreas a través de la Agencia Nacional de Tierras (ANT), con el compromiso de titulación tras 10 años de ocupación productiva. Este avance les ha permitido ampliar su producción, obtener un crédito con FINAGRO y proyectar un modelo de economía solidaria para generar ingresos y establecer sus hogares en el predio.

ASODEMURCA: Titularidad individual y reconstrucción de vida

ASODEMURCA se conformó en 2024 por 19 mujeres víctimas del conflicto armado que, tras años de lucha, accedieron a parcelas individuales en la finca Costa Azul, antigua propiedad de un exparamilitar, entregada por el Fondo de Reparación de Víctimas a la ANT. Cada mujer recibió entre 5 y 6 hectáreas con una restricción de uso por 7 años.

 

Aunque al inicio no se conocían, hoy avanzan como colectivo, impulsando una granja avícola biosegura y articulando con entidades como la ADR, la JICA y la ONU. También sueñan con convertir la finca en un espacio turístico y recreativo, mientras consolidan su organización.

Tres mujeres rurales de ASODEMURCA en la finca Costa Azul, fortaleciendo su organización tras acceder a tierras como víctimas del conflicto.

Impactos y desafíos compartidos

Tanto ASOMERITA como ASODEMURCA han visto transformada su calidad de vida al contar con tierra para habitar y producir. Sus casos fortalecen el reconocimiento de las mujeres como sujetas de derechos y titulares de la tierra, dentro de una agenda de reforma agraria con enfoque de género.

 

Sin embargo, persisten retos: desde la adecuación productiva de los predios y la seguridad jurídica, hasta el fortalecimiento organizativo y el acceso a insumos. Ambos procesos demuestran que el acceso a la tierra debe ir acompañado de apoyo técnico, infraestructura, conectividad y servicios.

Lecciones aprendidas

El diseño de políticas agrarias debe considerar criterios diferenciales para las mujeres rurales.

Las organizaciones de mujeres son claves para canalizar apoyos, compartir información y fortalecer capacidades.

La articulación entre ANT, ADR y otras entidades permite respuestas más integrales y efectivas.

Fundamental para garantizar el uso adecuado de la tierra y evitar retrocesos.

Tener tierra cambia vidas. Es un paso hacia la autonomía, la paz y el arraigo territorial.

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